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Por: William Tomás Wilches Durán Secretario General - Médico Institucional Probablemente habrá escuchado varias veces que “hacer ejercicio es bueno” pero ¿sabía que, además, también puede ayudarle a sentirse bien? Hacer la cantidad y la calidad adecuada de ejercicio puede aumentar sus niveles de autosatisfacción y energía e incluso ayudarle a encontrarse mejor desde el punto de vista afectivo y emocional.
Los expertos recomiendan que los adultos hagan más de 60 minutos de actividad física entre moderada y vigorosa al menos tres veces a la semana. No se requiere ser un experto en deportología para interpretar los cambios fisiológicos que se dan en la dinámica de la contracción muscular y para entender el “milagro” de la actividad física sobre el organismo, por ello lo invito a leer la siguiente información que le puede llegar a ser de gran utilidad. El ejercicio hace que el cuerpo produzca unas sustancias maravillosas denominadas endorfinas, dichas sustancias químicas nos hacen sentir bien y felices con nosotros mismos. El ejercicio puede ayudar a algunas personas a dormir mejor. También puede ayudar en los problemas de salud mental, como la depresión leve y la baja autoestima. Además, el ejercicio puede proporcionar una verdadera sensación de logro y orgullo cuando se alcanzan determinadas metas que nos trazamos como objetivo. Cuando se practica ejercicio se queman calorías y se ve la figura corporal más delgada que la de la persona que no lo practica. De hecho, hacer ejercicio es una de las mejores formas de mantener un peso saludable. Recordemos que de la cantidad energética aportada por los alimentos diarios, al comernos el pastelito y la gaseosa de la merienda, ésta sobrecarga de calorías la debemos consumir a través de la actividad física. De allí el interrogante ¿Será que nuestras labores diarias un tanto sedentarias cumplen dicha expectativa? Hacer ejercicio para mantener un peso saludable también reduce el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades, incluyendo la diabetes tipo 2, el infarto, el accidente cerebro vascular y la hipertensión arterial. Enfermedades que no solo le dan a nuestros familiares o amigos que ya entraron en la tercera edad. Al momento actual cada vez son más frecuentes en los adolescentes y adultos jóvenes, entiéndase que dicha nueva población se jacta de gozar de buena salud, dado que no conoce su condición real y así mismo tiende a racionalizar cualquier planteamiento a tener que realizar actividad física. Por otro lado dicen los científicos que el ejercicio ayuda a envejecer bien, miremos a nuestros nonos, preguntémosles a ellos cuanto ejercicio practicaron o practican en la actualidad y su correlación con su condición actual de salud. Sabemos que las mujeres son especialmente proclives a un trastorno denominado osteoporosis (debilitamiento de los huesos) cuando se hacen mayores. Los estudios han constatado que los ejercicios que implican cargar el propio peso, como correr o andar deprisa, ayuda a hombres y mujeres a mantener fuertes los huesos, evitando la posibilidad de que se desarrolle dicha enfermedad. En la actualidad nos consume el sedentarismo y el mejor amigo de las enfermedades de mayor incidencia en morbimortalidad, sigue siendo la pereza, somos muy creativos en evadir toda posibilidad que represente esfuerzo y es cuando actúan nuestros mecanismos de defensa cognitivo para negar que estamos mal de salud, o racionalizar que el ejercicio me puede perjudicar o desplazando el problema a las otra personas que nos rodean, entonces nos decimos: El ejercicio no es para mi, si ahora estoy bien porque iniciar una rutina de ejercicio? No vemos su importancia hasta cuando colapsamos o nos dan a conocer en la consulta médica nuestra verdadera realidad, cuál es nuestro índice de masa corporal o nuestra presión arterial, no entendemos que ya existe una situación latente de alto riesgo para nuestra salud. Como cualquier otro músculo, al corazón le gusta estar en forma. Y usted le puede ayudar a lograr su objetivo practicando ejercicios cardiovasculares. Por ejercicio cardiovascular, entendemos cualquier tipo de ejercicio que haga que el corazón lata más deprisa y que los músculos utilicen oxígeno (se dará cuenta de que su cuerpo está utilizando oxígeno porque respirará más deprisa). Si practica este tipo de ejercicios regularmente, se hará más fuerte el corazón y el oxígeno llegará mejor (a través de los glóbulos rojos) a todas las partes del cuerpo. Además de estar activo cada día, los expertos recomiendan que los adolescentes y adultos jóvenes hagan por lo menos tres sesiones de 60 minutos de actividad física vigorosa cada semana. Si forma parte de un equipo deportivo, probablemente está haciendo más ejercicio del indicado en esta recomendación, lo que cual es mejor. Algunos de los deportes de equipo que proporcionan un importante entrenamiento cardiovascular son el futbol y el baloncesto. Pero, si no practica ningún deporte de equipo, no se preocupe; hay multitud de formas de hacer ejercicio cardiovascular, sea a solas o en grupo. Esas formas incluyen ir en bicicleta, correr, nadar, bailar, patinar y caminar rápido. De hecho, es más fácil seguir practicando los tipos de ejercicios que se practican a solas al finalizar el bachillerato e iniciar los estudios universitarios, lo que facilita mantenerse en forma durante la etapa adulta. El corazón no es el único músculo que se beneficia de la práctica regular de ejercicio a la mayoría de los demás músculos de su cuerpo también les va bien hacer ejercicio. Si utiliza los músculos y los fortalece, podrá estar activo durante períodos de tiempo más largos sin agotarse. Los músculos fuertes también tienen la ventaja de ayudar a proteger las articulaciones durante la práctica del ejercicio y a prevenir las lesiones. Además, el músculo quema más energía que la grasa cuando una persona está en reposo, de modo que el hecho de desarrollar los músculos te ayudará a quemar más calorías y a mantener un peso saludable. Distintos tipos de ejercicios fortalecen distintos grupos musculares, por ejemplo: Para fortalecer los brazos, prueba la natación y el baloncesto. Las flexiones de pecho, aquellas viejas amigas de las clases de educación física, también son buenas para desarrollar los músculos de los brazos. Para fortalecer las piernas, pruebe correr o ir en bicicleta. Para tonificar los músculos abdominales, haga giros de tórax y las tradicionales abdominales. Fortalecer el corazón y los demás músculos no son la única meta importante de hacer ejercicio. El ejercicio también ayuda a mantener el cuerpo flexible, lo que significa que los músculos y las articulaciones se estiran y doblan con facilidad. Las personas flexibles no tienen que preocuparse tanto por las distensiones y los esguinces. La flexibilidad también puede ayudar a mejorar el rendimiento deportivo. Algunas actividades, como el baile o las artes marciales, requieren una gran flexibilidad, pero la flexibilidad también puede ayudar a rendir más en otros deportes, como el fútbol o la natación. Una de las principales razones por las que la gente abandona los programas de ejercicios es por la falta de interés y la pereza. Si lo que está haciendo no es divertido, es difícil que lo siga haciendo. La buena noticia es que puede probar multitud de deportes y actividades hasta dar con el que más lo inspire. A la hora de elegir el ejercicio adecuado para usted le puede ayudar reflexionar sobre cuál es su personalidad deportiva. Por ejemplo, ¿le gusta hacer ejercicio solo y sin tener que adaptar su horario al de otras personas (en cuyo caso, tal vez le iría bien con los deportes que se practican a solas, como el atletismo o el ciclismo), o si le gusta la motivación compartida y el compañerismo asociados al hecho de formar parte de un equipo? En ese caso evidente sería el futbol o el baloncesto. No están dentro de las opciones obviamente, el tejo o el ajedrez, actividades un tanto pasivas para lo que nos compete. También deberá considerar los aspectos prácticos, como si la actividad que ha elegido es asequible al bolsillo y accesible (por ejemplo, actividades como el alpinismo o el esquí son más difíciles para las personas que vivimos en estas latitudes) y cuánto tiempo puede dedicar a la actividad. Es una buena idea conversar con alguien que entiende sobre ejercicios como un entrenador o un asistente de gimnasio. El o ella pueden ayudarle a empezar un plan de ejercicios que sea adecuado a su estado físico. Para nuestro caso tenemos la ayuda del médico institucional, es decir, el suscrito. Otra cosa a tener en cuenta es el tema de su estado de salud física y como el ejercicio puede afectarla. Los médicos sabemos muy bien que a la gente le hace bien el ejercicio de acondicionamiento, incluso aquellos con minusvalía física o con enfermedades crónicas como el asma. De todos modos si tiene un trastorno de salud u otros temas a considerar (como sobrepeso o mal estado cardiovascular) hable con su médico antes de comenzar el plan de ejercicios. Así puede saber de antemano que ejercicios evitar. Como ocurre con todas las cosas buenas, es posible pasarse de la raya con el ejercicio. A pesar de que el ejercicio es una forma maravillosa de mantener un peso saludable, hacer demasiado ejercicio para perder peso no es saludable. El cuerpo necesita suficientes calorías para funcionar correctamente. Recuerde que todavía puede estar en período de crecimiento y que puede seguir creciendo durante toda la adolescencia. Necesitará energía como combustible para completar el proceso de crecimiento, esto para los mas jóvenes. Teniendo en cuenta los efectos beneficiosos que reporta al corazón, los músculos, las articulaciones y la mente, es fácil ver por qué es tan valioso hacer ejercicio. Una de las mejores cosas del ejercicio es que nunca es demasiado tarde para empezar. Y no olvide que cosas tan insignificantes como dar un corto paseo a pie o en bicicleta pueden considerarse formas de hacer ejercicio cuando se está empezando. Hasta pasear al perro cuenta como parte de los 60 minutos de ejercicio diario. Todo cuenta, pues se trata de su salud. Con todo lo anterior la pregunta sería ¿Por qué no hacer ejercicio? Para lo cual ojalá no responda que por pereza, pues se trata de la calidad de vida que va a tener a mediano plazo, y eso también está en sus manos.
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